miércoles, 26 de octubre de 2011

De pasiones y elecciones


En México cada vez que hay elecciones siempre predomina el corazón sobre la razón, o al menos eso parece. El punto a considerar aquí es, qué tanto juegan los políticos que en campaña, buscan hacerse de un puesto de servidor público, con las pasiones de la gente.  Buscan generar empatía con los votantes y luego de eso... ¿qué queda?


De pasiones y elecciones

NTRzacatecas.com
René Fernando Lara Cervantes
Martes 6 de septiembre de 2011

Adam Smith, filósofo y economista escocés, es considerado uno de los principales exponentes de la economía clásica, por sus principales obras, La Riqueza de las Naciones y la Teoría de los Sentimientos Morales. En la primera, guía al lector para comprender la racionalidad más elemental utilizada en una economía de libre comercio, mientras en la segunda, analiza desde lo más básico los determinantes del comportamiento humano. Para esta colaboración, enfocaré la Teoría de los Sentimientos Morales, publicada en 1776, la que a pesar de su vasta extensión, a mi humilde parecer, en sus primeras páginas concentra la información esencial sobre las actitudes que definen las acciones del ser humano. Si extrapolamos estos conocimientos al México de hoy, en concreto, al tema electoral. Debemos cuestionarnos lo siguiente: ¿qué tiene para ofrecer al México electoral contemporáneo un estudio del comportamiento humano que data del año 1776?, ¿habrá algún cambio significativo en la conducta humana a 235 años de la publicación de esta obra?
La Teoría de los Sentimientos Morales analiza los principios por los cuales los hombres juzgan la conducta humana, primero la de su prójimo y posteriormente la personal. El hombre es un ser que se encuentra en la constante búsqueda de aprobación, éste busca alcanzarla principalmente a través de sus patrones de conducta. Aquí el punto clave reside en que la conducta humana se rige por pasiones, las que de no ser controladas derivan en patrones de conducta socialmente inaceptables, cayendo en un fanatismo u obsesión por la pasión en cuestión y provocando la desaprobación del individuo en el resto de la sociedad.
El sentimiento de aprobación se generaliza y se magnifica a través de la simpatía, que según el propio Adam Smith se puede definir como “ponerse en el lugar del otro”, es decir, si ante una situación, por ejemplo, la tragedia ocurrida en 2009 en la guardería ABC, usted se pusiera en el lugar de los padres que en el peor de los casos viven con el dolor de haber perdido a sus hijos; o bien, en el de aquéllos que sus hijos sobrevivieron, pero que tienen lesiones que los han marcado de por vida; es muy probable que se genere simpatía a través de las pasiones sentidas y expresadas por estos padres de familia y mientras más personas tengan simpatía con ellos mayor será la aprobación de las acciones emprendidas por los mismos. Un conocimiento profundo del comportamiento humano es, potencialmente, constructivo o destructivo, y el rumbo que sigue lo determinan sobre todo los representantes de la sociedad que tienen el poder.
Una vez definidas las características de los mecanismos utilizados por el hombre para generar aprobación, procedamos al tema electoral, que sin duda, con el paso de los meses acaparará las marquesinas y los titulares de los medios de comunicación. El 2 de septiembre, en el Museo Nacional de Antropología e Historia de la ciudad de México, Felipe Calderón envío un mensaje a la nación relacionado con su quinto Informe de Gobierno, donde enfatizó la necesidad de continuar con la Estrategia Nacional de Seguridad compuesta por: 1. Enfrentar y someter a los grupos criminales. 2. Construir una nueva institucionalidad en materia de seguridad. 3. Reconstruir el tejido social. Si comprimimos estos tres puntos en algo más generalizado, todo se resume en la violencia desmedida y en la inseguridad, factor que, sin duda, hoy más que nunca apura a una corrección inmediata de la conducta humana en nuestro país.
De acuerdo con Adam Smith, las pequeñas alegrías o las situaciones dolorosas son las que crean mayor simpatía por las acciones de un individuo, y tomando como ejemplo nuestro país, sin duda la violencia desmedida que nos invade genera simpatía hacia las víctimas, o daños colaterales como prefiere llamarles nuestro presidente, causados por el combate al crimen organizado  y, por qué no, también por los estrategas. Sin embargo, es aquí donde importa el verdadero sentir de la sociedad, y ese sentir, esa pasión que existe ahora por alcanzar un México pacífico no debe ser usada como estrategia electoral para los comicios incipientes de 2012. La inseguridad y la violencia no son pasiones que deban ser manipuladas a conveniencia para fines políticos. Por eso, querido lector, es conveniente que evalúe minuciosamente los resultados de la Estrategia Nacional de Seguridad. Juzgue usted mismo con base en la situación que observa y con base en el sentir de la población en su ciudad, municipio o comunidad, ¿hay acaso una mejoría en el tejido social?, ¿ha disminuido la violencia con los métodos utilizados por el gobierno federal?
De acuerdo con el diario La Crónica de Hoy, Jesús Ortega Martínez, ex presidente del Partido de la Revolución Democrática, declaró que quien vea el problema de las víctimas de la violencia como una ventaja para las elecciones es sumamente irresponsable, calificó como una “vileza” relacionar el tema de la inseguridad con las posibles estrategias de campaña para las elecciones de 2012. La contienda por la Presidencia de la República, por las diputaciones y las senadurías federales está a la vuelta de la esquina, estimado lector, le solicito que como ciudadano y como votante sea crítico y no se deje llevar por sus pasiones: piense, evalúe y actúe. Pero, sobre todo, no se deje manipular por estrategias que usan como bandera la sangre derramada de más de 40 mil personas, con el objetivo de legitimarse en el poder, o bien, acceder a él.

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