lunes, 24 de octubre de 2011

Parte I: ¿Distribución o enajenación del ingreso?

Aquí analizo la distribución del ingreso tomando como referencia los grandes privilegios dados a los monopolios, al igual que la colaboración anterior, el personal del diario estaba de vacaciones y no fue subido al sitio web del mismo. Sólo apareció en la versión impresa.


PARTE I: ¿DISTRIBUCIÓN O ENAJENACIÓN DEL INGRESO?



Por: René Fernando Lara Cervantes



   Estimado Lector, en esta ocasión el tema que abordaré será la distribución del ingreso en nuestro país. La distribución del ingreso tiene conexiones con el empleo y la reforma fiscal. Dividiré, entonces, el desarrollo de este tema en dos artículos para tratar de ofrecerle el panorama más claro posible sobre la situación y posición del país respecto a esta cuestión.



   La distribución del ingreso, o de la renta, es un tema fundamental en lo que a economía del sector público se refiere. La distribución del ingreso, es la manera en que se reparte lo cosechado por la actividad económica entre los estratos socio-económicos de una nación, además, dicho asunto sostiene una relación muy importante con el tema del empleo. Al sector público le atañe la responsabilidad de velar porque los ciudadanos tengan acceso a empleos dignos y bien remunerados, con el fin de que puedan adquirir lo necesario para llevar una vida decente y honrada. Seguramente, habrá Ud. notado que  México, a partir de la imposición del modelo neoliberal, al borrar de su mapa mental, por decir, los fines que justifican la existencia del  sector público, quedaron éstos a merced de la especulación y  de las deshumanizadas leyes del capitalismo.  Es bien sabido que, la economía mexicana se caracteriza por la presencia de grandes transnacionales y monopolios, que son los únicos capaces de soportar y promover el esquema neoliberal vigente en México. Nuestro país ha sido capaz de dotarles de todos los medios para que prosperen, operando a costos mínimos y obteniendo altos rendimientos y ganancias. Ahora, la pregunta en cuestión de empleo es: ¿Qué estamos haciendo los mexicanos para que estos enormes consorcios empresariales encuentren en nuestra Nación un paraíso?



   Parte de la respuesta se encuentra en la política de salarios restrictiva, adoptada a raíz de las crisis recurrentes que sufrimos desde la década de los ochenta. El fin de dicha estrategia es mantener bajo control la inflación y a su vez atraer a México inversión extranjera, ofreciendo mano de obra barata; acontecimiento que favorece, en combinación con otros factores, el que la inversión captada por las maquiladoras en nuestro país haya aumentado considerablemente. Dicha política, complementaria a otras más, canaliza la mayoría de los beneficios hacia los dueños del capital, por ejemplo, según la CEPAL, de 1992 al 2001 el valor de las exportaciones en el sector de electrónicos aumentó de más de 5 000 millones de dólares a  de 27,000 millones de dólares aproximadamente. Contrastemos ahora este dato con la realidad que viven los trabajadores de la industria maquiladora. Según La Jornada (Nacional) en el año 2010, 80 mil obreras de esta industria no tenían acceso a guardería, prestación que se recomienda esté incluida para apoyar a los trabajadores con familia.



   Los ejemplos anteriores son sólo una muestra del entorno laboral y económico que encontramos en nuestro país, y en el que viven día con día miles de mexicanos. Nuestro autonombrado “Presidente del empleo” parece estar lejos de hacerle honor a ese título que con hipocresía pregonó durante su campaña. En cambio, Felipe Calderón ha mostrado lo único de que es capaz: extinguir sindicatos como el (SME), ignorando lo establecido en la Constitución para seguir con el remate, además, del patrimonio básico y fundamental de la Nación, el acervo de capital humano del que depende nuestro país para salir del actual bache económico. En días recientes, la reforma laboral ha acaparado diversos espacios a través de  los diferentes medios de comunicación, se argumenta que después de 40 años con la misma Ley  Federal del Trabajo se requiere flexibilizarla, palabra que, en  este caso  es sinónimo de sumisión de la fuerza de trabajo. Se propone incentivar el servicio de outsourcing, el que consiste en la contratación de mano de obra a través de un tercero, liberando a las empresas de cualquier compromiso laboral con los empleados.



   Es cierto, la reforma laboral es necesaria, pero solo será laboral y socialmente efectiva si es capaz de garantizarle a los mexicanos un futuro próspero, ya que se requiere mejorar la distribución del ingreso y no sólo con devengar un salario, sino también a través de mejorar las prestaciones y del acceso a consistentes opciones de ahorro para el retiro, entre otros. El Estado, a través de esta reforma, necesita regular al mercado y evitar que el mercado lo regule a él para poder evitar la enajenación legalizada de nuestro patrimonio natural y humano. 

En la página 7A se encuentra la colaboración http://eldiariontr.com/2011/04/26/

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