martes, 25 de octubre de 2011

El son de la samba y el futuro de Pemex


Hace décadas, el personal de Pemex era requerido en otras partes del mundo para brindar asesoría a la industria petrolera. Sin embargo, con el pasar de los años se estancó, humana y tecnológicamente; mientras empresas como Petrobras, tomaron un camino radicalmente diferente. 

El son de la samba y el futuro de Pemex

NTRzacatecas.com
René Fernando Lara Cervantes
Martes 14 de junio de 2011

Dentro de nuestro contexto nacional, de por sí muy complejo, económico y socialmente, donde un tercio de los recursos recolectados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público dependen de la paraestatal Pemex, la que además enfrenta, irónicamente, un panorama tan negro como el mismo petróleo. De acuerdo con CNN Expansión, se espera una caída de 5 por ciento en la producción de crudo en Ku-Maloob-Zaap, el principal yacimiento petrolero de México, que pasaría de 839 mil barriles a 797 mil barriles diarios de petróleo; por su parte, Cantarell tendría una caída de 7.5 por ciento, disminuyendo su producción de 501 mil a 463 mil barriles diarios.
Ante esta complicada situación, el presidente Felipe Calderón planea enviar una iniciativa al Congreso de la Unión plasmando una estrategia para transformar a Pemex en una empresa similar a la empresa brasileña Petrobras o la noruega Statoil. Su principal característica consiste en propiciar una apertura mayor de Pemex al capital privado. Ante tal situación, se debe debatir y responder en torno a la siguiente interrogante: ¿es el capital privado la panacea para la resolver los problemas de modernización y competitividad de Pemex?
Para evaluar dicha estrategia es necesario, primero, reconocer y aceptar que los orígenes y el contexto que envuelven a Pemex son muy diferentes a los de Petrobras. Una de las principales diferencias radica en la inversión que cada uno de ellos hace en investigación y desarrollo. Mientras que la brasileña invierte en promedio 800 millones de dólares anuales en tal rubro, nuestra paraestatal en 2006 sólo asignó al Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) alrededor de 65 millones de pesos, representando esa inversión cerca de 0.005 por ciento de las ventas de Pemex.
En el camino a la privatización de Pemex (aunque no sea oficialmente reconocido) hay evidencia histórica del desmantelamiento que se hizo del IMP. Según La Jornada (Nacional), el IMP llegó a ser tan importante que, en 1970, era uno de los mejores institutos de Latinoamérica. Fue a través de él que México llegó a capacitar, con éxito, a científicos y técnicos en Brasil, Ecuador y España. En aquellos años existía mayor financiamiento y había directivos que entendían y asumían como un compromiso nacional la importancia de la tecnología y las necesidades de desarrollo de la paraestatal, sin embargo, desde 1982, con el inicio de los gobiernos neoliberales, el Instituto Mexicano del Petróleo dejó de recibir financiamiento de Pemex; al IMP se le pagaba entonces como a una empresa proveedora de servicios, hecho que limitaba considerablemente su capacidad financiera para invertir en el desarrollo de nuevas tecnologías.
Además, en 1987 se le asignaron a dicho instituto investigaciones en áreas que no eran críticas para Pemex, lo que, aunado a la falta de recursos presupuestarios, terminó por alejarlo de lo realmente importante: el desarrollo de tecnología para las necesidades futuras, la exploración y la extracción de hidrocarburos en aguas profundas. El saldo del debilitamiento en materia de investigación y desarrollo en la industria petrolera es tal que en 2007, de las 389 patentes vigentes en 1993, sólo quedaron 172. Aunado eso al despido de más de 100 investigadores y a la desaparición del área de investigación en medio ambiente. Por su parte, en los últimos 50 años, Petrobras ha realizado cuantiosas inversiones en investigación y desarrollo y en capacitación de recursos humanos, adicionalmente, la carga fiscal a la que está sujeta la firma brasileña en proporción a sus ingresos es de 35 por ciento, mientras que en Pemex llega a 60 por ciento. Para complementar la inversión en investigación y desarrollo, Petrobras mantiene relaciones con 120 universidades y centros de investigación en Brasil y con 70 instituciones en el exterior. Cabe resaltar que si bien Petrobras admite capital privado en sus actividades, el control está en manos del gobierno brasileño; su éxito radica, principalmente, en la cantidad de recursos públicos que se invierten en la modernización de este sector para hacerlo mundialmente competitivo.
Querido lector, me gustaría creer que Felipe Calderón, al momento de elaborar su iniciativa, consideró detalles como los que he mencionado a lo largo de esta modesta colaboración. Sin embargo, por muy optimista que sea, la realidad es otra. La referencia histórica del persistente desmantelamiento del brazo tecnológico del Pemex, el IMP, dio origen al contratismo de compañías extranjeras que hoy acaparan los escasos recursos a disposición de la paraestatal para ese rubro; este fenómeno se disparó en el sexenio de Vicente Fox a través de los contratos de servicios múltiples (CSM), y en la administración actual, la tendencia es la misma.
Por ejemplo, los gasolinazos no son más que una medida para presionar a la población para que acepte la idea de que el capital privado es la solución para resolver nuestros problemas con respecto a los hidrocarburos. Es inaudito atribuir el éxito de Petrobras al capital privado, los logros de la brasileña son producto de un esfuerzo sostenido, financiado con recursos públicos, con una mayor autonomía, con una planeación estratégica y con visión a largo plazo, de su país. Se busca que Pemex se mueva al ritmo de la samba, acción que probablemente conllevaría a la generación de nuevos problemas a la ya vapuleada paraestatal, que la empujarían a ampliar su dependencia de las trasnacionales. Si se busca una verdadera modernización, es necesario reconocer y aceptar las limitaciones y necesidades del contexto mexicano, para ya no imitar estrategias, sino para poder danzar a nuestro propio ritmo, con mayor libertad.

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