miércoles, 26 de octubre de 2011

El arma de doble filo



México goza aún de un bono demográfico, es decir que tiene una gran cantidad de jóvenes en edad de trabajar. ¿Qué futuro tienen estos jóvenes? Mi punto de vista en esta colaboración



El arma de doble filo

NTRzacatecas.com
René Fernando Lara Cervantes
Martes 30 de agosto de 2011




Los jóvenes son materia prima para fortalecer a un país, éstos son el motor del aparato productivo, el engrane principal de la economía y, en resumen, el principal ingrediente para un futuro próspero de pueblos y naciones. Países como Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra, Japón, Corea, Taiwán, India y China llegaron a ser grandes potencias económicas por haber aprovechado bien a su juventud. ¿Cómo lo hicieron? Nada menos que a través de un buen uso de su bono demográfico. Este bono, también es conocido como la ventana a las oportunidades. Sin embargo, tal característica está en función de la política económica y del contexto social de cada país. Estimado lector, centre ahora su atención en el contexto nacional y pregúntese: ¿este país es apropiado para los jóvenes? ¿Hay condiciones para que la juventud sea el motor del desarrollo en México? ¿Cuáles son las consecuencias de la falta de oportunidades para gente joven en condiciones de aportar al sector productivo?

Comencemos por definir el concepto de bono demográfico. De acuerdo con Conapo (Consejo Nacional de Población), “es el fenómeno que se da dentro del proceso de transición demográfica en el que la población en edad de trabajar es mayor que la dependiente (niños y adultos mayores) y, por tanto, el potencial productivo de la economía es mayor”. Este concepto tiene una estrecha relación con la población económicamente activa (PEA), que se define como la cantidad de personas en un país que se han incorporado al mercado de trabajo, ya sea que estén laborando o se encuentren en búsqueda de un empleo. Ahora veamos la cuestión siguiente: ¿cuál es la condición actual de la PEA en nuestro país? Según Conapo, la oferta de mano de obra en el año 2000 era de 42 millones de personas, y para 2030 se espera que ésta ascienda a 64 millones, sin embargo, las condiciones deplorables, ofrecidas en el mercado de trabajo, han ocasionado la fuga de este precioso recurso.

El Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) afirma que este bono está siendo desperdiciado, ya que hay una migración masiva al mercado laboral mundial, especialmente hacia Estados Unidos. Aproximadamente siete de cada 10 migrantes tienen entre 15 y 24 años, es decir, aquéllos emigran en fase productiva. Por si fuera poco, la fuerza de trabajo más calificada también escapa del mercado de trabajo mexicano, generando altos costos y bajos rendimientos al sistema educativo por la insuficiente demanda de trabajadores calificados. ¿Qué podemos esperar cuando, de acuerdo con Inegi, de 100 por ciento de los egresados a nivel nacional, sólo 30 por ciento encuentra empleo en el primer año, y de éstos, únicamente 30 por ciento labora en una actividad relacionada con sus estudios?

Adicionalmente, el presupuesto orientado a educación es insuficiente. De acuerdo con el diario La Crónica de Hoy, en el año 2008 México se encontró en el último lugar en cuanto al gasto destinado a educación por alumno, dentro de los miembros de la OCDE. El país invierte, en promedio, 2 mil 405 dólares al año, contra los 7 mil 527 dólares que gastan los otros países. Usualmente sólo se habla de las bondades del bono demográfico, pero también tiene su lado nocivo, ya que a largo plazo puede convertirse en un pagaré. El diario El Informador expone que algunos de los costos del mal aprovechado bono demográfico –a consecuencia de altas tasas de desempleo– son un incremento en la economía informal y la piratería, un incremento en la delincuencia, que daña terriblemente el tejido social, y el riesgo de poner en jaque las finanzas públicas por el envejecimiento de la población, ya que cuantiosos recursos tendrían que ser destinados a programas sociales.

Resulta preocupante en extremo la situación que enfrenta la juventud en nuestro país, que debido a la escasez de oportunidades termina a merced de la delincuencia organizada, que los capacita para poder realizar alguna actividad ilícita; o bien, a través de convocatorias, queda a merced de las autoridades para unirse a las fuerzas policiacas y combatir a los criminales. Además, el aprovechamiento del bono demográfico debe estar sujeto a un incremento del gasto en educación. Como bien dice José Narro Robles, rector de la UNAM, el problema no es la falta de recursos; éstos existen, si se quiere se encuentran según lo que decidan las estructuras de poder. ¿Por qué no fortalecer la educación pública cuando ya han existido costosos rescates con cargo a las estructuras financieras del país, por ejemplo, el Fobaproa?


Ante el crecimiento raquítico en el último cuarto de siglo, el siguiente desafío es crear una reforma laboral que no favorezca el outsourcing, sino una que incentive la creación de nuevos y bien remunerados empleos, acompañada por una política industrial para poder aprovechar el bono demográfico en fuentes de trabajo que demanden mano de obra altamente calificada. El año 2030 se acerca poco a poco, tenemos 19 años para revertir décadas de rezagos históricos, de no empezar ahora, una vez cumplido el plazo, las futuras generaciones encontrarán un México de ancianos, alto desempleo y un tejido social destruido.
Los jóvenes son materia prima para fortalecer a un país, éstos son el motor del aparato productivo, el engrane principal de la economía y, en resumen, el principal ingrediente para un futuro próspero de pueblos y naciones. Países como Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra, Japón, Corea, Taiwán, India y China llegaron a ser grandes potencias económicas por haber aprovechado bien a su juventud. ¿Cómo lo hicieron? Nada menos que a través de un buen uso de su bono demográfico. Este bono, también es conocido como la ventana a las oportunidades. Sin embargo, tal característica está en función de la política económica y del contexto social de cada país. Estimado lector, centre ahora su atención en el contexto nacional y pregúntese: ¿este país es apropiado para los jóvenes? ¿Hay condiciones para que la juventud sea el motor del desarrollo en México? ¿Cuáles son las consecuencias de la falta de oportunidades para gente joven en condiciones de aportar al sector productivo?

http://ntrzacatecas.com/editoriales/opinion/2011/08/30/el-arma-de-doble-filo/

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