miércoles, 26 de octubre de 2011

Fiestas patrias: ¿festejo o cinismo?


La pregunta es simple: ¿Somos o no somos independientes?  Aquí mi opinión


Fiestas patrias: ¿festejo o cinismo?

NTRzacatecas.com
René Fernando Lara Cervantes
Martes 20 de septiembre de 2011

Cuando Miguel Hidalgo y Costilla, en compañía de Ignacio Allende y Juan Aldama, lanzó el llamado a confrontar y desconocer a las autoridades virreinales de la Nueva España mediante el famoso Grito de Dolores, que marcó el inicio de la Guerra de Independencia, el cura seguramente pensaba en la construcción de un México mejor, independiente y próspero. Año tras año, los fuegos pirotécnicos, los campanazos y las voces de las cabezas de los gobiernos municipales, estatales y el federal, con mucho fervor e intensidad nos recuerdan a aquellos caídos en el combate para liberarnos del yugo español y lograr la conformación de una nación independiente y autónoma.
La conmemoración es acompañada por un pueblo que sabe festejar, en la noche del 15 de septiembre y a lo largo de la madrugada del 16; los antojitos, los caballitos de tequila y la música de mariachi son degustados con singular algarabía por la población en general. Han pasado ya 201 años desde el inicio de este movimiento de nobles intenciones, y como mexicanos es apropiado evaluar qué tanto hemos avanzado en la construcción de una nación autónoma y próspera. ¿Acaso se ha dado continuidad a los ideales de los héroes que soñaban con un mejor país?
La Real Academia de la Lengua Española define independencia como libertad, especialmente la de un Estado que no es tributario ni depende de otro. Si retenemos esta definición por unos minutos, y nos zambullimos a la vez en los portales electrónicos de los diarios mexicanos, es un hecho que nos llevaremos una grata sorpresa. “Triplicó México importaciones de maíz y arroz”, La Jornada (Nacional) reportó el pasado domingo 18 de septiembre que de 2000 a 2010, según estadísticas del quinto Informe de Gobierno de Calderón H, el principal sustento de los mexicanos, el maíz, incrementó en 187.8 por ciento su importación, al pasar de 550 millones de dólares (mdd) a mil 654 mdd.
En términos generales, la balanza agropecuaria y alimentaria del país ha reportado déficit durante toda la década, inició con un una diferencia a favor de las importaciones por mil 291 mdd y para 2010 llegó a la cifra de 2 mil 914 mdd, incrementándose en 125 por ciento el déficit en la balanza agropecuaria y alimentaria.
El resultado es sencillamente el encarecimiento de los alimentos, incluidos los de consumo básico de la población, como fue el caso del alza sin precedente de la tortilla en 2007, ocasionada por la crisis mundial de alimentos. Sería reconfortante pensar que sólo queda por resolver el problema de la producción de alimentos, pero la realidad es que el conocido fantasma de la deuda acecha al país constantemente.
La Jornada (Nacional) publicó las intenciones de Calderón H. para contratar deuda por más de 39 mil mdd a fin de completar los gastos de operación, pago de deuda e inversión del gobierno federal. El titular del Poder Ejecutivo federal solicitó al Congreso la aprobación para 2012 de un monto de endeudamiento interno neto por 395 mil millones de pesos, complementando con un endeudamiento externo del sector público de hasta 7 mil mdd destinados a financiar programas de inversión de Pemex, CFE y a la banca de desarrollo.
Se estima que el PIB de 2012 alcance un valor nominal de 15 billones 164 mil 900 millones de pesos, de los cuales 5 billones 520 mil millones de pesos representan la deuda del sector público, cantidad nada modesta que pudiera ser aprovechada para mejorar la asistencia social en vez de pagar a la burocracia, y ni qué decir del sector energético, sobre todo de Pemex, que pudiera ser investigado por las autoridades españolas ante la dudosa legalidad de la adquisición de las acciones de la petrolera Repsol, ante la duda de si hubo o no uso de información privilegiada por parte de la paraestatal para la adquisición de dichos instrumentos. Para muestra basta un botón, y vaya botones que son la incapacidad de producir alimentos suficientes y la deuda de un México independiente, si es que se puede emplear tal adjetivo.
En la ciudad de México, la asistencia al Zócalo capitalino fue histórica, pero escasa, cerca de 30 mil y 35 mil personas estuvieron presentes, representando sólo la mitad de la multitud esperada. Quizá la lluvia, o tal vez la inseguridad aislaron a la gente de este tradicional festejo, aunque también pudo ser una forma de demostrar desencanto social al poder político que gobierna nuestro país. Fueron 11 los filtros de seguridad con tres círculos de control y revisión por parte de diferentes corporaciones policiacas y el Estado Mayor Presidencial para poder entrar a ver y escuchar a aquel hombrecito dar campanazos y recordarnos aquella lucha que nos liberó del dominio español.
Me gustaría creer, pecando de ingenuo, que se está haciendo algo por mitigar la insuficiencia alimentaria, que la deuda solicitada por el presidente será para mitigar nuestra dependencia de estos factores tan nocivos, que los spots donde se anuncian las mil maravillas realizadas por el gobierno fueran visibles para todos, y creer, de verdad, que somos un país independiente. Ojalá nuestros gobernantes tuvieran el mismo cuidado en la toma decisiones, que en los operativos montados en el Zócalo para garantizar la seguridad del presidente, invitados y ciudadanos, para construir, de verdad, un México mejor, auténticamente independiente y, por fin, poder gritar con sinceridad: ¡Viva México!
http://ntrzacatecas.com/editoriales/opinion/2011/09/20/fiestas-patrias-%C2%BFfestejo-o-cinismo/

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