martes, 25 de octubre de 2011

Narcotráfico, Empleo y Subdesarrollo


Esta es la segunda parte del trabajo anterior, ahora analizando los efectos del sistema económico que sobre todo, facilita el acceso a mano de obra para los grupos criminales.


Narcotráfico, empleo y subdesarrollo

NTRzacatecas.com
René Fernando Lara Cervantes
Martes 24 de mayo de 2011
México, con más de dos décadas de aplicar políticas neoliberales, resumidas en mantener una economía abierta y un Estado mínimo, ha deteriorado poco a poco y con constancia el tejido social. El subdesarrollo que nos tiene presos es el ambiente adecuado para que el crimen organizado en él encuentre los insumos necesarios para la proliferación de sus actividades. Si usted recuerda, en la colaboración anterior expuse la racionalidad económica que explica, en la medida de lo posible, el por qué de los enfrentamientos y de las disputas por los territorios para el trasiego de drogas y migrantes, entre otras. En esta ocasión, abordaré los efectos sobre el mercado laboral y los salarios, de nuevo, apoyándome en la teoría económica.
La oferta laboral para grupos del crimen organizado tiene sus orígenes en las consecuencias del actual modelo económico. La falta de oportunidades y empleo que día con día se agudiza es la principal generadora de mano de obra para los grandes cárteles que operan en México.
De acuerdo a un estudio de la Universidad de Columbia, las condiciones económicas adversas, el rezago educativo y sobre todo la pobreza orillan a la población a engrosar las filas de organizaciones delictivas. La racionalidad detrás de esto es que el salario ofrecido por ellas sea mayor al salario vigente en el mercado de trabajo. El estudio mencionado sugiere, que el salario entregado por dichas organizaciones a sus miembros de más bajo rango no es mucho mayor al del mercado laboral, lo cual no es tan sorprendente dado que los requerimientospara desempeñar esos trabajos son mínimos.
El que una persona acepte realizar ese tipo de trabajos puede responder a la necesidad de completar el ingreso personal o familiar, por lo que es probable que los miembros de más bajo rango del crimen organizado desempeñen trabajos en algún sector legítimo de baja remuneración. Como ya mencioné en mi colaboración anterior, un factor que incrementa los salarios de los más bajos rangos, es la guerra o confrontación con grupos antagónicos o con las autoridades, al fin de compensar el riesgo adicional.
Sin embargo, otro elemento que debe tomarse en cuenta es el escaso tiempo y la necesidad de los altos mandos de monitorear el desempeño de la organización; dicho elemento provoca que se incrementen los salarios de los miembros de menor rango y crea un incentivo en los líderes para pagar salarios de eficiencia, con el fin de asegurar la lealtad al cártel.
Según investigadores de la Universidad de California, se puede etiquetar al uso de recursos humanos en el crimen organizado como improductivo, ya que dicha actividad acapara trabajo necesario en otras actividades productivas necesarias para impulsar el desarrollo nacional.
La teoría presentada embona casi a la perfección con el contexto mexicano. La Jornada(nacional) argumenta que, en 2010 había 7 millones de jóvenes sin acceso a educación ni al mercado de trabajo; además, la economía ha mostrado condiciones adversas, dadas las bajas tasas de crecimiento en los últimos años. El incremento de la economía informal es un fenómeno muy grave y ya se ubican en dicho sector 12 millones 600 mil personas, mientras que los trabajadores inscritos en el Seguro Social son 12 millones 314 mil.
Así, la falta de opciones dignas para emplearse orilla a la población a dos cosas: migrar o laborar en actividades ilícitas. Dada la situación económica de los Estados Unidos y la cada vez más rigurosa vigilancia migratoria en la frontera y al interior, el narcotráfico es una actividad de refugio y de alta rentabilidad para la población sin ingresos y sin otras opciones de empleo.
En lo concerniente a la política social, los apoyos sólo son un modo de mitigar la pobreza y no una solución real a un problema que la supera. La política social debe ser reformulada para generar alternativas reales, adecuadas para que la población mexicana promueva su desarrollo personal y profesional.
No cabe duda que Felipe Calderón pasará a la historia como el “presidente del empleo” y cumplirá su palabra, al generarse, con su política, fuentes de empleo para el grueso de la población, desafortunadamente lo habrá impulsado, sin querer, en el sector equivocado.

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