martes, 25 de octubre de 2011

Ruptura y continuidad


¿Cuáles son los efectos comunes entre el capitalismo y el socialismo? ¿Es uno mejor que el otro? aquí expongo mi opinión sobre los efectos de ambos. 

Ruptura y continuidad

NTRzacatecas.com
René Fernando Lara Cervantes
Martes 12 de julio de 2011

Estimado lector, si usted recuerda, en colaboraciones anteriores he tratado el tema de la participación ciudadana, resaltando aspectos relevantes de la dinámica social prevaleciente en las movilizaciones ciudadanas, la que básicamente consiste “en el matar o el morir” entre ciudadanos y gobierno; además de proporcionar una breve descripción del paradigma actual de la participación ciudadana, la que generalmente se limita a la emisión del voto en temporada electoral y a olvidarse del quehacer de los políticos a lo largo de su administración. La combinación de estos dos elementos, nos lleva a considerar lo siguiente: ¿Cuál es la mejor opción para alcanzar cambios políticos reales y lograr una sociedad más justa y equitativa?
Según Sergio Zermeño, para abordar este problema es necesario primero considerar las propuestas, socialista y capitalista. Ambas visiones contienen componentes que las hacen antagónicas, aunque ambas comparten un punto fatal: las dos se olvidan de la cooperación entre agentes para alcanzar un desarrollo integral. Por su parte, el socialismo afirma que el fortalecimiento de la sociedad surge a raíz de la anulación del sistema burgués; cuando la historia nos muestra que en algunas regiones del mundo hubo aristocracias modernizadoras que fueron la materia prima para robustecer a la sociedad. Sin embargo, el supuesto es que la burguesía, al igual que el Estado, eran una carga, un lastre que impedía un empoderamiento completo de la sociedad.
El capitalismo, en cambio, siempre busca la continuidad, usualmente a través de la democracia participativa, donde al crearse un espacio para la interacción entre los agentes y al ser éstos representados democráticamente, ello garantizaría un buen orden en las jerarquías. Adicionalmente, la consideración especial al avance científico-técnico provocó una dependencia de la sociedad, hacia los descubrimientos y avances logrados por aparatos del saber, como los científicos y las universidades, asumiendo que encontrarán una solución para cada problema existente.
Entonces, de acuerdo a la evidencia observada en algunos escenarios, como el mexicano, por ejemplo, se puede decir, a grandes rasgos, que la fórmula usada por el capitalismo no es garantía alguna para el fortalecimiento de la sociedad. Como se puede apreciar, tanto el socialismo como el capitalismo, pierden la noción de cómo alcanzar el fortalecimiento de la sociedad para que ésta pueda desarrollarse y evolucionar favorablemente y, además, la aceptación o la adopción de ambas ideologías por diversos agentes en la gran variedad de regiones existentes en nuestro mundo, lleva a una inevitable confrontación entre los defensores de una y de otra, desperdiciando tiempo en luchas y peleas, tiempo valioso que mejor pudiera ser usado para encontrar una vía real y factible para el desarrollo de la sociedad.
Ante tal eventualidad es conveniente reflexionar sobre cómo conciliar la revolución, contenida dentro del marco socialista ya que puede ser entendida como la ruptura de la continuidad, la cual está contemplada dentro del aspecto democrático del capitalismo.
Para afrontar las discrepancias de ambas visiones es necesario considerar primero que el fortalecimiento de la sociedad se da, en su mayoría, en el plano social, no predominantemente en el Estado ni en el aceleramiento de la ciencia y la tecnología, pero tampoco totalmente distanciado de éstos.
Es necesario fomentar la búsqueda y construcción de un consenso que rehúya a la confrontación y que busque dentro del antagonismo, elementos de convergencia entre los actores. El alcanzar una sociedad más justa puede calificarse de utópico, sin embargo, la creación de una sociedad de este tipo es un proceso continuo y cambiante, que requiere esfuerzo y disposición de los agentes involucrados.
Es necesario luchar contra la apatía y los intereses personales y reemplazarlos por la empatía y por el trabajo en equipo. De no considerar estos aspectos, seguiremos hundidos en un bache profundo, el cual, de prevalecer el antagonismo actual, solo se hará más y más hondo; cooperemos como sociedad, demos el ejemplo de que tenemos voluntad para cambiar.

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